Hablemos de la escena emergente del arte

En la sexta edición de Salón ACME se ha consolidado como una plataforma que busca dar visibilidad a artistas emergentes, a proyectos propositivos que renueven la conversación alrededor de temas actuales.

Así, Zazil Barba (artista y cofundadora de Salón ACME) y Óscar Benassini (miembro del Consejo curatorial de ACME) nos hablan sobre el presente del arte, la filosofía del proyecto y la labor de la Semana del arte en la Ciudad de México.

Loyda Muñoz: ¿Por qué separarse de la mecánica de ferias y galerías?
Zazil Barba: Creo que el proyecto surge no intentando ser una competencia de lo que ya existía, sino una alternativa. Está esta gran feria que es (Zona) Maco y decidimos buscar otro formato, otro modelo para mostrar la obra de artistas que no son representados por galerías. Nos dimos cuenta que en esta Semana del arte, el público tiene acceso a artistas que respaldados por una galería y aquí nos interesa atender a quiénes tienen una producción interesante pero no tienen acceso a este circuito. Por eso este nombre, por eso decidimos no ser una feria, sino ser un salón en el que tratamos directamente con los artistas y que funciona como una plataforma para que incluso, en años posteriores, puedan estar en las ferias. Nosotros exhibimos artistas, les toca abrirse brechas en el momento y lugar adecuados, sobre todo a los jóvenes que tienen obra interesante; si no los descubre la persona indicada parecen estar destinados a organizarse sus exhibiciones en los cafés de amigos. Vimos que había un hueco que cubrir, quisimos crear un entorno en el que tratemos directamente con estos artistas, en el que un Consejo curatorial seleccione a los artistas que participan y de alguna forma los valide para que galeristas o coleccionistas tengan acceso a nuevas propuestas.

Óscar Benassini: Es muy importante que los artistas tengan visibilidad y, si lograrlo fuera de México es difícil, lograrlo en la ciudad de México es más difícil y vender es casi imposible. Lo que me gusta del salón es eso: la oportunidad que da a los artistas de manejarse ellos mismos, no tener un intermediario, es decir, la galería no cobra por administrar su trabajo, el artista es autónomo.

LM: Tienen una sección dedicada a un estado, en esta edición es Baja California. ¿Qué encontraron en esta geografía?
ZB: La sección del estado invitado existe desde el año uno, entre todas estas necesidades que estamos intentando cubrir, también vimos que en la Ciudad de México a lo que más acceso tiene el público es al arte que se produce aquí. Nos parece interesante tener muestras de lo que está pasando en contextos específicos del país. La elección de cada uno es una decisión que se pone sobre la mesa, todos los estados nos parecen igual de interesantes, creemos que en todos están pasando cosas. Por ejemplo, en Yucatán están pasando cosas, en Baja California también, en todos lados, pero es una decisión que se toma en conjunto con el Consejo curatorial y depende de con quiénes tenemos contacto. En este caso fue con Periférica, un grupo que quiso traer cosas que no necesariamente hablaran de la frontera y demostrar que en la Baja no sólo se habla de este tema, sino de muchos otros.

OB: El estado invitado es importante. Quizás las galerías y las ferias tienen invitados de otros estados, pero no con el énfasis de hacer una muestra dialogada y curada con los artistas de lo que está sucediendo en otras geografías que no son el centro. El mecanismo es que ellos mismos, el estado, curen la exposición con un curador local con artistas de la región y así pueden auto definirse. Si un curador del centro o de otra parte era el encargado, el resultado sería un discurso sobre la frontera actual. Ellos deciden obviar ese tema, definirse como se les da la gana y no que alguien externo les diga qué están haciendo.

LM: Abrieron una convocatoria para elegir a los artistas que serían parte de la sexta edición, ¿qué criterios se toman en cuenta?
ZB: La sección de convocatoria es básica en el Salón. En realidad ACME nace con ese formato, es decir, lo más importante para tener acceso a lo que producen artistas es llegar a ellos. Cada año formamos un Consejo curatorial, hay ciertos integrantes como Óscar (Benassini), que han estado desde el año uno, y no ponemos un criterio, nos interesa que sea lo más democrático posible, si se puede denominar así. Esto lo logramos cambiando a algunos integrantes del consejo cada año. Nosotros le pedimos a los artistas que nos manden su portafolio, propuestas u obras en las que están trabajando y su CV, se pasa al Consejo para que lo revisen y ellos tienen libertad absoluta para hacer la selección desde su perspectiva, todo es válido.

OB: Al final siempre tiene que haber una selección, porque si llegan 600 trabajos no pueden exhibirse todos. Ojalá se pudiera, pero así es el arte, uno considera que quizás algunos trabajos no se pueden exhibir en ese momento del artista o que el discurso no aporta nada nuevo a la conversación. Casi todas las propuestas que llegan ya están pensadas para unirse al contexto del arte en México, no llegan proyectos disparatados, hay mucha obra buena. Ahí es donde el Consejo tiene que hacer una apuesta individual para elegir. Y, al final, puede ser subjetivo porque aquí no hay valores de mercado, los elegidos no tienen detrás un interés de venta sino una curaduría colectiva sin ponerse de acuerdo, sin criterios, así cada consejero aporta con decisiones personales, quizás arbitrarias, pero al final eso es lo que caracteriza al Salón.

LM: ¿Para quién está dirigido el Salón? ¿Cuál es la intención primordial: promocionar artistas, fomentar la venta de arte?
ZB: Sí puedes encontrar obras accesibles, pero ese no es nuestro estandarte. No es un salón de arte barato, sino un lugar donde hay obra accesible, pero queremos atender a un público más amplio que el que puede ir a consumir a una feria como (Zona) Maco, aunque no es nuestro objetivo. En cuanto al público, creo que recibimos a uno muy variado, los mismos coleccionistas que van a Maco vienen y la manera en la que compran las obras, quizá sí es en formato de inversión, también vienen estudiantes de arte, gente interesada en la disciplina que no puede comprar una obra en otras ferias y aquí ve la posibilidad de incluso plantearse comenzar una colección.

OB: Es que no es una feria, es un salón. Es una disposición enorme donde puedes comprar obra en cada sección. La feria, aunque ahora esté abierta a un público general con un costo de entrada, va dirigida a coleccionistas, a gente que está especulando la inversión en obras y que puede comprarla. El Salón tiene un formato de mucha obra expuesta y curada. Todo el arte está a la venta.

LM: ¿Cómo ponerle precio a una obra?
ZB: Aquí el artista lo pone. El Salón está formado por muchas secciones, la básica es la de convocatoria y ahí nosotros pusimos esta limitante de 20 mil pesos. Sí tenemos una postura en términos del mercado del arte o de la accesibilidad, pero no todo está en ese precio. Sin embargo, en Bodega ACME invitamos a artistas que ya han participado en ediciones anteriores y que fueron avalados por el consejo en algún momento para dar continuidad al trabajo de los artistas, hay más libertad en los precios que sugieren para sus obras, pero igual mantenemos una filosofía de accesibilidad. Estamos conscientes de que los artistas que estuvieron hace seis años y que entonces eran emergentes, si fueron consistentes y desarrollaron su obra, sus piezas ya no cuestan esta cantidad inicial.

OB: Si uno pone ese rasero, esa barra, impulsas la participación de artistas emergentes cada vez. De otro modo estarían artistas nuevos y viejos que no necesitan estar en una plataforma de exhibición de este tipo.

LM: ¿Por qué concentrar todas las actividades en una Semana dedicada al arte?
ZB: Es una semana en la que la gente que viene a la Ciudad de México viene para ver qué pasa con las galerías, con los artistas y no hay un mejor momento para desarrollar un proyecto como este. No queremos ser competencia, sino posibilidad y aprovechar al público que viene para esta semana. En su momento nos dimos cuenta que éramos artistas y estábamos haciendo cosas sin una plataforma en esta semana ni en otra para mostrar de manera seria nuestros trabajos. ¿Por qué no aprovechar esta semana para dar visibilidad a los artistas? Me gusta que ocurra un movimiento, no un proyecto suelto.

OB: Maco generó todo. Pasa en todo el mundo, alrededor de una feria o bienal comienzan a surgir eventos satélites que se desprenden del centro y creo que está bien. En Guadalajara y Monterrey está el Pre Maco, dónde galerías que no están en las ferias abren sus puertas para coleccionistas una semana antes y luego terminan aquí. No está ligado, sino que la fecha es aprovechada. Y Salón nace de esta necesidad de no poder formar parte de estas ferias, está pensada para artistas pero también para todo público, es decir, atender lo que estaba desatendido. Son dos ferias y un salón, eso quiere decir que en México hay mucha producción, habla de lo grande que es el terreno para los insumos del arte. No estoy seguro, pero no sé si esto pase en otras ciudad parecidas a nuestra ciudad.

LM: Este es el sexto año de Salón ACME, ¿cómo ha cambiado la escena del arte desde entonces?
ZB: No sé como responder esto. No puedo hablarte de cuál ha sido el cambio en el arte, lo que me queda claro es que el arte está en constante movimiento, cada día  surgen propuestas y este tipo de propuestas nos da acceso a darnos cuenta de ello. Todo el tiempo se esta produciendo todo, todo el tiempo se habla de todos los temas. Me parece maravilloso que cada vez haya más espacios y más lugares para artistas, más que competencia hay plataformas para todos, está lleno. Nos llegaron 650 propuestas, exhibimos 50, está perfecto que existan otros espacios.

OB: Creo que ha evolucionado la manera de convivir con el arte, los eventos y no el arte. El mercado que parecía inalcanzable para muchos porque sólo era a través de las galerías se ha abierto más, ha evolucionado la forma de instalarse dentro de la sociedad como sistema pero el arte, no. No hay tendencias, sino proyectos independientes y comerciales o la sinergia de ambos. De 2012 a la fecha hay más espacios que están entre galerías independientes y espacios alternativos dedicados a la convivencia de artistas. Era muy cerrado antes, no cabía tanta gente, este bang generó espacios propios, generó carreras desde afuera, generó nuevas formas de relacionarse con el arte. Los diferentes eventos son complementarios.

LM: ¿Creen que hay más público para el arte?
ZB: Que haya mas formatos de exhibición permite que haya nuevos públicos.

OB: No es que haya más gente que consuma más arte de un día para otro, sino un sistema que produce gente que se dedica a ello: las universidades. Estas carreras se han vuelto mas populares, sí hay más publico, pero son distintos: la familia que va a Bellas Artes los domingos y aquellos que van a una galería. Casi siempre este último es parte del ecosistema del arte, los otros quieren convivir con el arte pero no forman parte de él. Hay una gran población que va a ver arte y que antes era más pequeño.

Entrevista | Loyda Muñoz
Foto | Dano Santana

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Fuente: Mercedes-Benz Fashion Week

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