Esta cuenta de Instagram nos recuerda que nunca hay que dejar de indignarse ante el acoso sexual

Captura De Pantalla 2017 07 31 A Las 8 04 47

Ni siquiera hace falta que vayas andando sola por la noche. Puedes estar a plena luz del día. O en un vagón de tren repleto de gente. O en la parada del autobús… y ser víctima de proposiciones que no buscas, comentarios subidos de tono, acercamientos intimidatorios o persecuciones por parte de siniestros desconocidos. Las historias de acoso callejero son tan comunes a diario que a veces cometemos el error de asumirlas como algo cultural e inevitable.

Pero la fotoperiodista Eliza Hatch, conocedora y sufridora también de esta forma de violencia, ha puesto en marcha un proyecto en Instagram con el objetivo de darle mayor protagonismo a todas las mujeres que sufren alguna de estas situaciones de acoso callejero, denunciarlo y conseguir que la sociedad repare en la magnitud de un problema que no es más ni menos que una forma de violencia sexual.

Según os contamos en este artículo hace meses, en nuestro país el acoso sexual es una experiencia que ha sufrido una mujer de cada dos mayor de 15 años (tal y como nos indican los datos generales de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea). Es decir, se trata de una situación que muchas mujeres sufren a diario y que en ocasiones está tan asumida como parte de la realidad que ni siquiera consideramos que sea denunciable.

Cheer Up Luv (podríamos traducirlo como “sonríe, cariño”) es una cuenta de Instagram que tiene como objetivo animar a todas las mujeres que han sido víctimas de este tipo de acoso callejero a denunciar su experiencia. Cada historia está contada en primera persona por su protagonista y se refuerza con los impactantes retratos que hace Eliza Hatch, su fundadora, que reconoce que la inspiración se la debe a todos los desconocidos que le han dicho alguna vez por la calle que “sonriera, cariño”, una expresión, en apariencia inocente y sencilla, pero que siempre ha conseguido dejarla desarmada y en un estado de gran inquietud.

“Catcalling started when I was 11. It was when I had just moved to Israel, a grey pick up truck with four workers was honking at me from behind. I was turning the corner and they slowed down along side me saying things I couldn’t hear because I was so frightened. I started walking faster and one of the men reached out of the window, so I started to run home. As I was running home someone spat out the window at me.” – Dana 🍂

Una publicación compartida de Cheer Up Luv 🌸 (@cheerupluv) el

En Cheer Up Luv nos podemos encontrar historias de todo tipo, desde simples comentarios indeseables y salidos de tono hasta tocamientos en el transporte público. Pero lo que más nos encontramos es la sensación de que todas estas situaciones están tan asumidas como parte de la normalidad que en la mayoría de las ocasiones no se ha hecho nada para denunciarlo, las víctimas ni siquiera han sido capaces de contar a sus seres más queridos lo que les ha pasado. Claro, que en ocasiones estamos hablando de adolescentes y casi niñas.

“Between the ages of 14 and 16 I had random men masturbate whilst staring directly at me three times. Each time was at a bus stop, each time I was alone except for the men, and each time I was in my school uniform.” – Idil 🚀

Una publicación compartida de Cheer Up Luv 🌸 (@cheerupluv) el

En opinión de su creadora se necesita un gran cambio social y de concienciación para empezar a ponerle freno a este tipo de violencia y la única manera en su opinión para que las cosas cambien es hablar abiertamente de ellas y denunciarlas. De hecho, hace poco os contamos en este otro artículo como las denuncias por acoso en el transporte público de Londres se habían duplicado en los últimos cinco años y que aquello se trataba de una buena noticia, una señal de que había un cambio de actitud en la sociedad y sobre todo de que las mujeres ya no están dispuestas a quedarse de brazos cruzados ante este tipo de acoso.

“When I was about 13, I was taking the train in the middle of the day. A drunk guy got on and was shouting about bitches up and down the carriage. He came, sat next to me, touched my leg and asked me why I was no fun, about an inch from my face. Everyone was watching but no one said anything.” – Lulu🌾

Una publicación compartida de Cheer Up Luv 🌸 (@cheerupluv) el

El proyecto está teniendo tanto éxito, en parte por la empatía que despierta, que Eliza Hatch ha confesado que está recibiendo ofertas de mujeres de todo el mundo, a través de mail o de Instagram, que quieren colaborar contando su historia personal.

“When I was about 14, I remember one night I was walking down the stairs to the train platform. This young man, maybe mid 20’s, was walking up the stairs and as he did he put his hand up my skirt. The whole thing lasted less than 20 seconds but felt like a lifetime. When I looked back at him he smiled. I don’t think I have ever told that story before.” – Olivia 💎

Una publicación compartida de Cheer Up Luv 🌸 (@cheerupluv) el

“I was cycling up a residential street one evening going pretty slowly. There was no one on the street apart from a teenage guy at a bus stop. He saw me and waited until I was cycling past, then said, “Bitch!” – Marta ☄️

Una publicación compartida de Cheer Up Luv 🌸 (@cheerupluv) el

Si tú también tienes una historia y quieres compartirla puedes ponerte en contacto con ellos a través de su página web.

Fotos| @cheerupluv

En Trendencias| Los carteles con culos son solo la punta del iceberg: así es el acoso en la noche de los grandes puntos turísticos

También te recomendamos

Madrid da el primer paso para crear una red de recarga eléctrica

Los vídeos de los sanfermines que demuestran la impunidad en el acoso a las mujeres

«Juana está en mi casa», la respuesta viral al caso de la madre que ha huido para no entregar a sus hijos a su maltratador


La noticia

Esta cuenta de Instagram nos recuerda que nunca hay que dejar de indignarse ante el acoso sexual

fue publicada originalmente en

Trendencias

por
Rebeca Rus

.


Fuente: Trendencias

(4)